Todo comienza, como el usual espiral sin fin, en la casa de quien más si no es Luciana. Una Lucía histérica buscando atuendo, una Inés esperando la cerveza y una Luciana que no se movía en lo absoluto. Después de muchos LUCIANA PODÉS TRAER UNA CERVEZA?!, logro que se mueva por fin y comenzamos "lanoche". Momentos más tarde se nos uniría Ana Inés, la mayor, y no por eso menos alcoholica, hermana de della Paolera. Nos ofreció unos cuba libre que terminaron de aniquilar nuestra conciencia. Dispuesto esto, y con el remis en la puerta, nos dirigimos al primer destino de siempre, Chirca. Aburrido como siempre, vacío para variar, pero con unos cuidabarras divertidos, que se prestaron a unas fotos y nos regalaron una Bud. Cuando por fin liquidamos suficiente tiempo, hicimos lo que siempre hacemos: TIO BIZARRO. Recuerdos: difusos... Recuerdo abrazar a mucha gente, recuerdo reirme muchisimo, recuerdo una Luciana desaforada, recuerdo unos besos compartidos en el pasillo del fondo, recuerdo 15 minutos (aunque me dijeron que fueron 40) haciendo mucho quilombo de la mano de los barrilets, recuerdo un ninjatron enardecido, y que le tiramos un guante de cocina, no recuerdo que Fino y Juan Diego tiraron al aire a Lucia, pero si recuerdo que me lo contaron, recuerdo haber mirado con asco a la que antes era la tercera partteneire...Lo que si recuerdo es que a la vuelta ayudamos a los barrilets a cargar con artículos musicales varios, tales como amplis, pasacinta, guitarras, cables, etc...Recuerdo también que eramos cerca de 10 personas que queriamos subirnos a Johhny, el superautobarrilet, que resultó tener una goma pinchada...Gracias a ello, muchos de los posibles tripulantes desistieron y el número de pasajeros descendimos a escasos seis (o siete), cinco (o seis) de los cuales tuvimos que ir caminando hasta la estación de servicio, donde Juan Diego le ponía aire a la cubierta defectuosa. Cerca de las 9 de mañana arribamos al estudio de los Falsetes, donde deberíamos hacer tiempo hasta las 12 del mediodia... Nacho se dedicó a romper tecla por tecla un teclado de computadora, y nosotros nos encargamos de desparramar las teclas por todos lados, mientras Pateco tocaba la guitarra a decibeles altísimos y JD apartado se dedicó a manosear un rato su pasacinta. Inexplicablemente fueron desapareciendo individuos hasta que quedamos solo Lucia, un derrumbado Patito, un inquieto JD, y un dormido Polaco. En el dormitorio contiguo dormían Nacho y Ranita en las posiciones más deformes jamás vistas. Yo, que tampoco me podía dormir, me dediqué a subir y bajar del techo, buscando cualquier recóndito lugar del recinto para conciliar el sueño. Intenté dormir en el techo, donde JD tomaba sol apaciblemente con pantalones de corderoy a las 11 de la mañana, intenté en el parquet, tampoco lo logré, intenté en el sillon y menos aún, volví a intentar en el parquet y lo logré por unos escasos 20 minutos, volví a intentar en el techo y desistí...Cuando por fin se hicieron las 12, llamó mi otra hermana, la ermitaña y nos retiramos a mi casa, donde el sueño fue conciliado solo por media hora... Debía soportar mi resaca y custodiar el whisky paterno de los visitantes. Igual, educados como siempre, los visitantes no hicieron alboroto alguno. Sospecho que tenían más ganas de dormir que yo, pero aún estaban borrachos. Y hacía calor para estar borracho...
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